Grados de Lúdica Educativa
La Fundación Universitaria Juan de Castellanos ofrece a la sociedad colombiana nuevos especialistas en Lúdica Educativa

El Sistema Educativo de cualquier país, aunque abierto a las formas y técnicas nuevas de la docencia, está diseñado para lograr la adquisición de conocimientos, hábitos y habilidades, sin contemplar, muchas veces la lúdica o las actividades lúdicas dentro de los principios establecidos. Somos conscientes de la necesidad de una adecuada interiorización de la importancia de la lúdica y la posibilidad de su desarrollo a través del juego, entre otras actividades dentro del Proceso Docente Educativo.
En la familia, es necesario promover una real sensibilidad en relación con el proyecto lúdico educativo y lograr que no se convierta consciente o inconscientemente en un freno o resistencia para el desarrollo de la lúdica escolar.
Todo juego sano enriquece, todo juego o actividad lúdica sana es instructiva, el estudiante mediante la lúdica comienza a pensar y actuar en medio de una situación que varía. El valor para la enseñanza que tiene la lúdica es precisamente el hecho de que se combinan diferentes aspectos óptimos de la organización de la enseñanza: participación, colectividad, entretenimiento, creatividad, competición y obtención de resultados en situaciones difíciles.
Ante todo, el profesional que está al frente del espacio lúdico, debe orientar todos sus esfuerzos para que los estudiantes se eduquen, se preparen para la vida.
Einstein también hablaba de la necesidad de una dedicación apasionada al objeto estudiado, lo mismo a la capacidad de asombro que tuvo desde niño cuando su padre le regaló una brújula magnética. Es necesario anotar que fue su pensamiento metafórico “ Cómo se vería la tierra viajando en rayo de luz” con el que logró cristalizar su teoría de la relatividad, pues según los biógrafos la formulación matemática sólo tardó dos meses, mientras que todo su trabajo metafórico e imaginativo duró muchos años.
La lúdica para un desarrollo armónico de lo humano, no debe de reducirse a procesos pragmáticos, que sólo fortalecen algunos procesos de pensamiento, sino que debe de ser estudiada como procesos que realmente atraviesen toda la existencia humana cotidiana, desde la familia, la calle, la escuela, la sociedad; es decir, necesitamos una lúdica para todo el tiempo de la cotidianidad y no como actividad contrafuncional o compensatoria de una sociedad caótica atravesada por el tedio y el aburrimiento de sus instituciones. Es necesario intentar construir una lúdica en el que el tiempo y el espacio se diluyan creando sus propias reglas y no como procesos sujetos al entretenimiento para un tiempo residual, impuesto por modelos políticos-económicos inadecuados, basados en el consumo, la competitividad y la calidad.
La tríada fundamental para la construcción de un nuevo concepto de lúdica debe de estar formada por las categorías de la lúdica, el juego y la creatividad como conceptos polisémicos que no se pueden ver en términos aislados. A menudo lo más cómodo para ciertas disciplinas o ciencias es estudiar estas categorías por separado, pero no debemos olvidar que en realidad son procesos inseparables de una práctica que se encuentra ligada a lo cultural. Explicar por ejemplo la lúdica solamente desde el juego, es similar a explicar un verbo utilizando únicamente sustantivos. Uno puede acercarse al objeto de estudio, pero nunca llega a comprenderlo.
La lúdica como parte fundamental del desarrollo armónico humano, no es una ciencia, ni una disciplina ni mucho menos una nueva moda. La lúdica es más bien una actitud, una predisposición del ser frente a la vida, frente a la cotidianidad. Es una forma de estar en la vida, y de relacionarse con ella en esos espacios cotidianos en que se produce disfrute, goce, acompañado de la distensión que producen actividades simbólicas e imaginarias como el juego, la chanza, el sentido del humor, el arte y otra serie de actividades, que se producen cuando interactuamos sin más recompensa que la gratitud que producen dichos eventos.
La lúdica no como un medio, sino como un fin, debe de ser incorporada a lo recreativo más como un estado ligado en forma natural a la finalidad del desarrollo humano, que como actividad ligada sólo al juego; es más bien propender por una existencia lúdica de tipo existencial, que nos ayude a comprendernos a sí mismos, para comprender al otro en toda su dimensión sociocultural.
P. Oswaldo Martínez Mendoza, PH.D.
