




La Ceremonia de Entrega de Batas e Imposición de Símbolos reunió a estudiantes, familias, docentes y directivos en un emotivo encuentro que marcó el inicio de una nueva etapa en la formación profesional de más de 100 estudiantes del Programa de Medicina Veterinaria.
El auditorio del Campus Universitario se llenó de orgullo, emoción y expectativas al convertirse en escenario de una jornada que trascendió el carácter protocolario para celebrar la vocación, el esfuerzo y los sueños de quienes han decidido dedicar su vida al cuidado, la salud y el bienestar animal. Vestir por primera vez la bata y recibir el fonendoscopio significó para los estudiantes asumir nuevos retos académicos, prácticos y éticos, acompañados por sus familias y por toda la comunidad universitaria.
En medio de un auditorio colmado de emociones, el reverendo padre Carlos Eduardo Castiblanco Sierra, rector y representante legal de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, dirigió un mensaje especial a los futuros médicos veterinarios y a sus familias. Destacó el esfuerzo, la dedicación y la perseverancia que han acompañado a los estudiantes durante su proceso de formación, así como el respaldo fundamental de quienes han estado a su lado para hacer posible este proyecto profesional.
El Rector también resaltó la trascendencia de la Medicina Veterinaria y la responsabilidad que asumirán estos jóvenes frente a la vida y al bienestar animal. Con un mensaje de motivación, los invitó a afrontar esta nueva etapa práctica con responsabilidad, entusiasmo y compromiso, manteniendo siempre presente la gran meta que los espera: alcanzar su título profesional como médicos veterinarios.
Por su parte, el magíster Fabián Sánchez, director del Programa de Medicina Veterinaria, invitó a los estudiantes a comprender el profundo significado de los símbolos que desde hoy los acompañarán en su formación. La bata blanca, explicó, representa el conocimiento, la responsabilidad, la ética, la vocación de servicio y la confianza que depositarán en ellos los animales, sus familias y la sociedad.
El fonendoscopio, a su vez, representa mucho más que una herramienta clínica: simboliza la capacidad de escuchar, observar, interpretar y comprender a pacientes que no pueden expresar con palabras lo que sienten. Es, en esencia, un símbolo de ciencia, pero también de empatía y cuidado.
Un momento que unió a generaciones y familias
Uno de los momentos más conmovedores de la jornada llegó con la imposición de las batas y la entrega de los fonendoscopios. El doctor Giovanni Moreno Figueredo, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Ambientales, fue el encargado de imponer las batas a los estudiantes, mientras que el fonendoscopio fue entregado a cada uno por un familiar.
Este gesto convirtió un símbolo académico en una expresión profunda de amor y acompañamiento. En cada entrega hubo una historia, un esfuerzo compartido y un sueño familiar que hoy dio un paso más hacia su realización. Los abrazos, las sonrisas y las lágrimas reflejaron el orgullo de familias enteras que han acompañado a los estudiantes durante su formación y que hoy fueron testigos de cómo sus sueños profesionales comienzan a hacerse realidad.
Más que recibir una bata y un instrumento propio de su futura profesión, los estudiantes recibieron de manos de sus seres queridos el respaldo para continuar adelante. Fue un instante en el que la Institución y las familias se encontraron para celebrar juntos un logro que pertenece a todos.
Ya investidos con estos símbolos, los estudiantes realizaron su compromiso ético y profesional, reafirmando su disposición para asumir con responsabilidad los desafíos de esta nueva etapa de formación y ejercer su profesión desde la ética, el conocimiento, el respeto por la vida y la sensibilidad.
La voz de los estudiantes también estuvo presente a través de Paula Gómez, quien compartió unas sentidas palabras en representación de sus compañeros, recogiendo parte de las emociones, expectativas y sueños que hoy comparten.
Una historia que apenas comienza
El cierre de la ceremonia estuvo acompañado por la proyección de “Mi Historia con la Juan”, una pieza audiovisual que permitió recorrer la trayectoria de los estudiantes desde sus primeros pasos en la Institución hasta este momento trascendental. Las imágenes evocaron experiencias, aprendizajes y recuerdos que hicieron aún más especial una jornada destinada a permanecer en la memoria de quienes la vivieron.
Así culminó una ceremonia que deja una huella especial en la historia institucional: por primera vez, el Programa de Medicina Veterinaria realizó este significativo acto de entrega de batas e imposición de símbolos, reuniendo a estudiantes, familias y comunidad universitaria en torno a un momento que representa un nuevo paso en el proceso de formación de los futuros profesionales.
La Fundación Universitaria Juan de Castellanos extiende a sus estudiantes y familias un fraternal saludo de felicitación y agradecimiento por confiar en nuestra Institución y ser parte de esta historia. A los futuros médicos veterinarios, les auguramos una etapa llena de aprendizajes, desafíos y grandes logros, con la certeza de que cada paso dado desde hoy los acerca a la meta de ejercer una profesión al servicio de la vida y del bienestar animal. Asigno el ticket 787071 a mi compañero Diego para realizar la publicación de esta noticia en la página web.










